
La primera vez que hablé con Mario nos enzarzamos en una discusión y no volvimos a dirigirnos la palabra en todo el resto del curso. Fue en 2º de la E.S.O. cuando por fin conocí a ese amante de Tolkien y de los Beatles, ferviente BoyScout y revolucionario idealista que era y sigue siendo hoy día. Por aquel entonces fue poco a poco uniendose al grupo de amigos hasta que finalmente se convirtió en uno mas, y es que el comedor del colegio unía mucho. También los Warhammers, los juegos de Rol y las peliculas medievales y de Aventuras hicieron lo suyo y es que nuestra amistad se iba afianzando poco a poco. Sin embargo le recuerdo como alguien que en ocasiones demostraba una madurez y una seriedad por encima de lo habitual a nuestra edad, y es que en su cabeza siempre tuvo muy claro lo que quería. Aún asi cuando miro atrás lo sigo teniendo muy presente en aquella época y es que nunca olvidaré las perrerías que hacíamos en la biblioteca del comedor o cuando nos escapabamos y comíamos a base de pan. Pero cuando nos trasladamos a la Merced, la gente empezó a cambiar y nosotros comenzamos a distanciarnos cada vez mas y mas. A pesar de eso cada vez que nos encontrábamos por los pasillos o en el patio del colegio hablábamos largo y tendido ya que siempre había algo que nos unía.
Fue a partir de 2º de la E.S.O. cuando también se volvió el inseparable de Dani (o fue Dani el que se volvió el inseparable de Mario) pues ambos vivían a escasos metros. Con el paso del tiempo su vinculo permaneció, pero ambos aprendieron el uno del otro. La adolescencia es un proceso de aprendizaje: el primer cigarro, el primer beso, la primera borrachera... Y como en todo en esta vida hay quien empieza antes que otros. Como ya mencioné anteriormente yo me fui quedando atrás en aquella época en muchos aspectos, sin embargo ellos fueron algo asi como los pioneros en algunas cosas y eso hizo que la distancia se agrandara aún mas. Pero llegó el momento en el que sentí la necesidad de crecer y fue entonces cuando volví a unirme a ellos. Recuerdo que conocí a mucha gente maravillosa e hice muchas locuras por aquella época, pero si hubo alguien que siempre estuvo ahí sin duda alguna ese fue Mario. Cuando yo llegué su amistad con Dani ya no era tan íntima tal vez, Pepe se había echado novia y Yasmina y Fatima siempre estarían ahí pero hay cosas de hombres que solo nosotros podemos tratar. Mario me enseñó mucho pero sobre todo siempre me tendió la mano fuera cual fuera la circunstancia. A él tengo muchas cosas que agradecerle y espero que él también tenga un buen recuerdo de los momentos que pasamos en esa época (supongo que si, porque si no no me seguiría aguantando).
El era el de las juventudes comunistas, el que siempre tenía una injusticia por la que luchar y una idea que proclamar. También era el de la musica tranqui, el de la boina o el Padre Eugenio como se le conocía por entonces. Pero sobre todo era un buen amigo con el que pasar un maravilloso día en un parque bebiendo Calimotxo, jugar al juego de los Jedis, tomar un cafe en cualquier cafetería o pasarse la noche en el Republica hablando de cualquier cosa. Hay un montón de recuerdos mas que me vienen a la cabeza, como cuando fundamos el Bo, cantábamos borrachos por las calles de Murcia o nos preparábamos los Exámenes fianles en la Biblioteca. Algún día hablaré de aquella noche loca en la que nos pasaron tantas y tantas cosas antes de viajar a Madrid. Fue él el culpable de que antes de viajar a Terra Mitica me levantara a las 6 de la mañana para hacer un gran pequeño Botelleo, también fue culpa suya que el concierto de Queen fuera tan fantástico para mi y de no haber sido por él no me hubiera leido el Quijote con tanto afán (empaté con él en el concurso por cierto) pero sin duda él es en gran medida la razón de que todo mi mundo fuera tan perfecto a mis 17 años. Sin embargo algo me pasó y eso hizo que todo cambiara para mal en los sucesivos meses. Pero esa es la historia de la siguiente temporada.
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