jueves, 21 de enero de 2010

The End



El final siempre llega, siempre termina pisándote los talones pero por suerte somos capaces de aguantar en pie y seguir un poco mas. Esta vez fue mas bien una falta de organización que de otra cosa y aunque nos esperamos hasta el último momento lo cierto es que al final conseguimos un buen plan. Entonces llamaron a la puerta. Era Claudia. Lo que vino a decirme no me gustó nada pues yo me voy en apenas 7 días y parece que al final voy a dejar un montón de cosas pendientes en Murcia. Pero en ese momento había alguien mas importante pidiéndome ayuda asi que respiré hondo e iniciamos una larguísima conversación como nunca antes habíamos tenido. De esas en las que se dicen los sueños, las inquietudes y los miedos mas profundos con la única condición de decir solo la verdad. De ésas que solo tienes con tu mejor amiga. Y cuando finalmente decidimos movernos mi estómago empezaba a rugir ferozmente pero por suerte 10 minutos mas y encontraríamos un buen sitio para comer. Hacía varios meses ya que no había vista a Adrián y me alegró saber que todo le iba bien pese a los incidentes del principio de curso. Era una situación muy incómoda y tanto Perico como yo nos sentíamos un tanto hastiados pues pese a no tener nada que ver nos estábamos tragando las consecuencias. Sin embargo había que respetar las decisiones de nuestros amigos y si eso era por lo que habían optado no podríamos hacer mucho.

Esa tarde hablamos de muchas cosas pero fue el momento de que yo finalmente le dijera todo lo que sentía por aquella persona. -Me sentí ridículo-le dije-Yo no creo que seas ridículo me confesó ella, y a partir de entonces vi las cosas con otro punto de vista pues Claudia estaba allí para apoyarme en todo. Fue muy reconfortante para mi, vale que era una situación bien sabida por todos, un secreto a voces, pero yo tenía mi orgullo manchado y no estaba dispuesto a ir contándolo por ahi. Me lo guardaba todo para mi, esa era la promesa que me había echo a mi mismo el día que comencé mi nueva vida allá por 2006, que no preocuparía a los demás por mis tonterías. Pero Claudia me había cambiado. Me di cuenta de que yo si que era alguien importante para los demás, y que interiorizándo mi mundo solo conseguiría que se preocuparan por mi. Por eso odio La Nochevieja. Fue llegar el nuevo año y empezar todo el mundo a felicitarme, y mientras yo con la boca llena de uvas soltando almibar por doquier, pero que se le iba a hacer: la tradición manda. Con suerte al año siguiente estaría en Nueva York celebrando el año nuevo y sería muy diferente. Si el año siguiente iba a ser mucho mejor, eso es lo que me dije, al igual que me digo todas las nocheviejas. Pero había una probabilidad de que asi fuera. Al final no nos gustó nada en el Nueva Condomina y decidimos ir a un restaurante justo efrente. Era curioso que pese a la ansiedad que yo había sufrido en los días anteriores ahora me encontraba completamente calmado. Me iba a ir a Grecia el año que viene y eso ya no me lo quitaria nadie. Con el Toefl ya hecho sería mas facil que me dieran la ISEP y asi en 4º podría cruzar el charco. La comida fue bien y ya estábamos a punto de elegir postre cuando me llamaron al movil. Era un numero desconocido asi que descolgué y pude escuchar una voz familiar.

Con el pulso a cien colgué el teléfono y miré a Adrián con cara de completa sorpresa-Adrián-le dije-¡Que me voy a América!. Cuando Claudia salió de mi casa cogí la libreta, la escondí en mi habitación y con la cabeza echa un lío me dispuse a ducharme para la Despedida de Fátima. Pero ya sabía lo que tenía que hacer. Sólo había un problema: El mismo día que yo volaba a América ella volvía de Guipuzcua. Y como de costumbre en esa fecha en Murcia No hacía frío. Se oían músicas, petardos y pitos de cotillón por las calles, y grupos de personas bien trajeadas salían de sus casas y tomában las calles anchas rumbo al centro. Pero yo sabía a dónde me tenía que ir. Pasé por el jardín de siempre, giré en la esquina en la que tantas conversaciones había tenido y finalmente vi su silueta.-Hola tío, ya era hora- dijo Mario con su característica seriedad-¡Hola Mario!-le respondí dándole la mano-¡Feliz 2010!

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