martes, 11 de mayo de 2010

21 Guns



Alberto y yo íbamos en el Bus rumbo a Hampshire. Yo tenía que cambiarme pues aún tenía el traje del Spring Formal y allí sería dónde nos recogerían Susana y su marido para ir a casa de Ondrej. No íbamos a llegar a tiempo para el Holi y nos retrasamos mas de lo esperado en llegar a Northampton, pero finalmente aparecimos en la agradable morada de los checos donde algunos amigos ya habían empezado a disfrutar de la BBQ. Hacía buen tiempo, aunque algo de rasca, y la comida estaba bastante buena. Pasamos una tarde bastante agradable allí riéndonos del indio sin calzoncillos y otras tonterías y finalmente cuando Ondrej tuvo que volver a Hampshire por su trabajo recogimos las cosas y nos marchamos de allí. Pero una vez en Hampshire seguimos con la cerveza, la fiesta y demás hasta las 2:30 hora en la que Alberto cogió el último bus para Amherst y yo me regresé a mi cuarto pues todo estaba muerto ya. Había sido un gran fin de semana, el mejor en mucho tiempo, definitivamente el mejor desde que estaba en Amherst. Y lo mejor de todo es que cuando me desperté el Domingo con la cabeza fría seguía sintiendo la misma euforia de dos días atrás. Estaba perfectamente, los problemas se habían ido y el vacío seguía allí. Ya estaba listo para regresar y precisamente ahora era cuando mas estaba disfrutando de este sitio y menos ganas tenía de volver. Pero ese Domingo tenía que ser especial también. El primer choque emocional ya me había cambiado completamente, y sin embargo un segundo también estaba en camino. De todas las noticias posibles recibí la mejor.

La segunda representación no fue tan buena como la primera pero una vez terminó nos sentimos aliviados al haber descargado toda la energía que habíamos acumulado durante esa semana. Pero los finals ya estaban en camino, y eso era algo que nos estaba machacando a todos. Sin embargo eso no nos libró de una latinada aquella noche. Fue menos gente que a la anterior pero aún asi pasamos un buen rato. Sin embargo los Albertos íbamos a aguantar hasta el final, y mientras estuviéramos juntos nada nos iba a detener. Así fue como empezamos con la latinada, luego seguimos con un Dominó, robando Noodles, jugando al Pool en los Socials con Alex, y finalmente viendo series de Youtube hasta que nos marchamos a ver amanecer. Había sido una semana muy dura y no dormir esa noche solo iba a ser una paliza para el cuerpo, pero era mi penúltimo fin de semana en Amherst y tenía que aprovecharlo al máximo. Cogí a duras penas el primer autobús para Hampshire y finalmente me tomé mi merecido descanso. Newport se estaba empezando a convertir en mi segunda casa y agradecía enormemente todo lo que los T.A. estaban haciendo por mi. Pero el tiempo se acababa. Tenía que preparar mis Finals, era muy consciente de ello, pero mi prioridad era la de exprimir al máximo mis últimos días en los Estados Unidos.

Y llegó el 1 de Mayo. Solo quedaban 19 días, menos de 3 semanas para que todo terminara. Por un lado estaba listo para volver. Había cumplido todos los objetivos de la Servilleta y me encontraba lo suficientemente fuerte para quemar Italia al año siguiente, pero por otro lado la idea de dejar atrás a toda la gente que había conocido en apenas un mes era algo que me estaba matando lentamente. Empezaba a amar este sitio, a sentir que ya no quería volver. La idea de que todo iba a desaparecer en apenas unos días era insoportable, y el tiempo pasaba cada vez mas rápido. Pero ese Sábado me desperté muy tarde, me vestí y ya estaba tomando el bus de vuelta a Amherst. Una vez allí fuimos al cumpleaños de Markus, el T.A. alemán, y otra vez a conocer europeos que resultaron ser de lo mejor. También descubrí un deporte cojonudo: el Beer Pong, cervezas y pelotas de Ping Pong ¿qué mas se puede pedir? y al terminar una Rave. Estaba siendo otro fin de semana fantástico, y a solo dos semanas del final. Para colmo cuando volví a Hampshire terminé en otra fiesta con Ondrej y con Kabir, y aunque tenía mis Finals muy presentes lo cierto es que la cerveza los había cubierto momentáneamente.

Y así el Domingo me puse en serio con mi proyecto de fotografía. Estaba agotado por la falta de sueño y ciertos problemas con el Estudio me habían retrasado bastante. Pero vino la gente suficiente como para que pudiera tomar diferentes fotos y eso compensó. María y Jessica fueron las últimas en venir, o mas bien vinieron para recogerme y llevarme a una cena con el resto de T.A. Ese Domingo hacía demasiado calor incluso para un murciano como yo así que nos compramos unos helados y pese a que eran las 9 de la noche nos tiramos en el parque y disfrutamos del buen tiempo. Todos aparcamos por un momento nuestros finals, la tristeza de la s despedidas y la triste idea de que eso era el final, y simplemente nos tumbamos en el cesped para hacer el tonto y vivir al máximo los últimos instantes que nos quedaban juntos. Eso ya no era el principio del fin. Eso era ya el mismísimo final. Cuando volví a Hampshire aquella noche sabía que me esperaba una semana en la que dormir sería la última de mis opciones, pero no me importaba. Exactamente en 7 días algo especial iba a suceder.

Faltan 7 días

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