lunes, 10 de mayo de 2010

Viva La Gloria!



Salí de mi habitación con un empanamiento mortal. La despedida de soltero me había dejado seco, pero hoy era mi gran día y tenía que ponerme en movimiento si quería llegar a la boda. Menos mal que mis damas de honor se habían quedado en mi casa para despertarme, sino no lo cuento. Una vez recogí mi "traje de bodas", nos fuimos al piso de Rosa para empezar a organizarlo todo. Al entrar estaba todo muy oscuro y solamente dos personas nos esperaban en el salón. Una de ellas era el novio de Bea, la otra, nuestra querida Rosa con cara de no haber pegado ojo en toda la noche por culpa de una botella de Tequila que se vació la noche anterior. Vamos que Andrés la había liado parda. Poco a poco el resto de la casa se fue despertando y empezamos a ponernos los trajes, pero aún había ciertas cosas que teníamos que comprar, así que con nuestros maravillosos vestidos nos bajamos a la calle y recogimos los neceseres en el Chino y en el Kebab. Una vez arriba Virginia lo dispuso todo para comenzar la ceremonia. Se había currado hasta un discurso nupcial que ya le gustaría a muchos. Todo salió bien. Sin embargo había una parte de mi que ya sabía el desenlace de todo aquello. Esa sería la última vez que estuviéramos todos juntos haciendo el Friki como antaño. Ya había llegado mi hora de decir adiós y esa tarde lo vi clarísimo. Había llegado el momento de pasar página.

Estábamos abrazados hasta que se apagó la luz. Había llegado el momento de dejar las cosas claras después de 2 años. Fue increíblemente fácil. Había sido así de fácil todo éste tiempo y sin embargo yo no había hecho nada. Sin embargo las respuestas que recibí no me resultaron del todo convincentes. Después de tanto tiempo hay ciertos temas que se deberían forzar, y mas cuando implica a otras personas, pero eso ya daba igual. Todo dependía de ella. Su decisión estaba tomada... y la mía también. No había vuelta atrás. Esa sería la última vez. Se que me iba a costar mucho, después de todo sabía lo que me esperaba en Hampshire y estaba absolutamente convencido de que no habría nada que hacer allí. Pero era el momento de pasar página. Habían sido unas Navidades perfectas: había intentado pasar el mayor tiempo juntos y disfrutar cada segundo, porque cuando la vi por primera vez una parte de mi empezaba a decirme que eso solo sería el principio del fin. Y allí estábamos los dos, abrazados y con la luz apagada. "Pero esta ha sido la de prueba" exclamé, y sin soltarla me acerqué al interruptor y le di un codazo para que la lámpara se iluminara de nuevo. Había echo lo correcto, aunque me matara profundamente. Había cumplido mi cometido. Ya había solucionado la Segunda Razón.

-No lo Entiendo ¡Las Maletas!... Estoy perdido.
Y los focos se apagaron. Cogí a Yana de la mano y subimos corriendo la escalera de vuelta al Backstage. Abracé y felicité al resto de actores y tomé un poco de agua para aclararme la garganta. Estaba saliendo bien. Todo había comenzado aquella mañana. Nada mas salir de mi habitación fui al Financial Service y me notificaron que me habían quitado el Seguro Medico. Ya está, era así de fácil, después de tres malditos meses mandado cartas, e-mails y demás mierdas llegó la Bursar, hizo una llamada telefónica y a la semana me quitaron de golpe la deuda de 1200$. Parecía hasta una broma, pero lo cierto es que yo salí de la Office dando saltos de alegría a la vez que disfrutaba del maravilloso día que Amherst nos estaba brindando ese Viernes. Algo me decía que ese iba a ser un día muy largo, seguramente el mejor día de mi vida. Luego llegó la Spanish Table, tan buena como de costumbre pero con muchos de los actores revisándose el guión mientras Alberto y Victoria daban indicaciones de última hora. A las 4 había que ir a ensayar con los trajes, y una vez allí estalló el caos. Ropa, objetos, guiones, sillas de ruedas, tazas de café y saquitos de Cianuro lo inundaban todo mientras se oían truenos y llamaban a la puerta. Estaba todo cogido con alfileres, pero estaba todo listo. Pero finalmente la obra se representó a las 7, tal y como estaba previsto. Vinieron muchos conocidos: Susana, Ondrej, Jana, Gabriela, Estefanía, Alex y otros tantos personajes a los que había tenido el privilegio de conocer durante el último mes. Una vez terminamos la función nos dieron Rosas y nos felicitaron por todos lados. Alberto y yo nos miramos con cara de cansados pero con expresión de satisfacción. Todo había salido muy bien y eso habría que celebrarlo. El Spring Formal comenzaba en 2 horas.

Estuvimos en la puerta esperando a nuestras Dates hasta que finalmente salieron. Los cuatro bajamos al recibidor donde Ondrej y Jana nos esperaban y una vez que abandonamos Newport fuimos a otro de los Dorms de Amherst College para comenzar con la fiesta. Una vez llegamos empezamos a beber. Una lástima que a los americanos les gustaran tanto las bebidas como el Ron o el Vodka con sabor a frutas, algo realmente asqueroso. Pero la buena música, la buena gente y el buen ambiente hicieron el resto. Una vez vaciamos todas las botellas, cogí a mi date por banda y nos fuimos todos juntos a la carpa de Spring Formal. Allí todo se volvió una locura. Esa extraña sensación de vacío que se me había ido formando durante las últimas semanas ahora la notaba mas presente, y sin embargo me sentía ligero, fuerte, sin ataduras. Sin embargo si tuviera que definir esa noche sería como la noche en la que los Albertos se comieron Amherst College. Habíamos pasado a ser una pareja muy sólida. Nos compenetrábamos muy bien y lo cierto es que en ese momento teníamos a todas las tías que queríamos. Pero nos faltaba un poquito de vino asi que Ondrej, Jana, Jessica, Alberto y yo salimos de la carpa, pues no se podía beber allí, y recogimos la botella de vino que habíamos escondido para irnos a beber a un rincón. Ese momento fue de esos que hacen la noche. Cayó la última gota y regresamos a la fiesta. Las cosas se iban calentando poco a poco y fue en el cambio de una canción en la que yo me aparté un poco del resto para tomar aire. En ese momento me abordó Jana. Jana era de mis mejores amigas en los States así que por supuesto le había contado ciertas cosas. Y me preguntó por ella. Y entonces entendí ese vacío. Pero el pensar en ella ahora ya no me llenaba ese vacío, no, el vacío seguía allí pero no ella. Era genial, eufórico, maravilloso. Ya no era ella, ya no era nadie, ya no tenía esperanzas en una bonita historia, ahora solo quería culminar lo que había empezado aquella noche, porque finalmente había olvidado. Tardé dos segundo en llegar a esa conclusión, miré a Jana con una sonrisa y le dije: "¿Ella? está muerta" y yo, estaba hecho un puto Toro.

Faltan 9 días

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