domingo, 9 de mayo de 2010

21st Century Breakdown



Eso no era una casualidad, era el destino. Apenas unos pocos días después de haber cambiado mi fecha de regreso recibí una noticia. Una noticia totalmente inesperada, algo que había creído imposible pero que parecía que se iba a cumplir, aunque yo aún no me lo quería creer completamente. Sin embargo esa noticia era precisamente el choque emocional que necesitaba. Y justo se iba a hacer posible por la semana extra que había decidido permanecer en USA.

Nos terminamos la botella de Sidra. Hacía apenas dos horas que me había reencontrado con Jesús, y eso sólo iba a ser el principio de una noche muy larga. Le había dado ciertas instrucciones a Choto y por otro lado Bea también me había ayudado a que mi plan se hiciera posible. Ahora sólo quedaba esperar a que nos llamaran. Y esa llamada se realizó justo en ese momento. Así que Jesús y yo fuimos al garito para reunirnos con los demás. Una vez llegamos yo me escondí en la puerta del local de al lado mientras él se metía dentro a buscar a las chicas. Pasaron dos minutos cuando finalmente escuché el ruido de la puerta y vi salir a María y a Claudia que fueron hacia el lado opuesto en donde yo estaba. Entonces les di un grito y se giraron repentinamente. Se me quedaron mirando con absoluta perplejidad. No se si no me reconocían, no creían que fuera real o simplemente no me veían, pero lo cierto es que aún hoy el recordar sus caras es algo que me divierte enormemente. Entonces finalmente María pareció volver a la realidad y vino a abrazarme. A Claudia le costó un poco mas, pero finalmente se nos unió. Ella había tenido un día muy complicado, y ahora encima ésto. Pero qué coincidencia que justo ese día, de todos los días, después de 4 meses en los que se podría haber dado esa situación, ocurría todo en perfecta sincronía. Pero yo no creo en las casualidades. El resto de la noche fue genial. Volvimos al Stroh, a los desfases de María, a las Rares de Jose, a las fotos indecentes de Jesús, a los ataques de risa de Claudia, a mis tonteos y al resto de pequeños detalles tontos que tanto había echado de menos. Ya lo podía decir con absoluta certeza: Había vuelto a Casa.

Ondrej me llevó hasta Amherst. Allí se estaba celebrando el Extravaganja, una especie de festival en donde fumar María estaba permitido durante unas horas. Así nos paseamos por los puestos hippies, disfrutamos del aroma a hierba fresca y a eso de las 4 nos fuimos. Tenía que reunirme con Alberto y el resto en el Red Hall. Una vez llegué allí le hablé de las españolas que habíamos conocido María y yo la noche anterior. Era extraño pero parecía que ahora que se acababa todo estábamos empezando a conocernos entre nosotros. Finalizado nuestra jornada le invité a Hampshire pues se suponía que había un festival, pero la lluvia lo había arruinado todo así que al cabo de poco tiempo decidimos regresar a Amherst. Sin embargo nos sirvió para estrechar lazos. Fue entonces cuando me di cuenta de que era precisamente estar con alguien como Alberto lo que yo llevaba necesitando mucho tiempo. Un colega con el que irme de cañas y hacer el burro. Mis últimos años en BBAA me habían ablandado mucho. Me habían pillado en una etapa un tanto ambigua (por llamarla de alguna manera) y al final me había convertido en el amigo de todas y el amante de ninguna. Y uno tiene ciertas necesidades. Adoraba a todos los amigos que había hecho durante todos esos años, pero había una parte de mi que se había reprimido y que ahora poco a poco estaba comenzando a liberar. Y era algo que me hacía sentir muy bien. Demasiado bien diría yo. El resto de la noche la pasamos jugando a las cartas junto a Connor, María y a una chica francesa llamada Jessica. Estaba claro que este año las francesas iban a ocupar un lugar importante en mi vida.

¡Feliz 2010!
Mario me echó la bronca por llegar tarde mientras Fatima me daba algunas bolsas para que las llevase conmigo. Pero no había prisa, después de todo era la primera noche del año y prometía ser una velada muy larga. Una vez llegamos a la merced nos juntamos con Pepe y su nuevo Iphone, Jokin y el resto de la peña a la que yo conocía de tanto tiempo atrás. Pero habían ciertas ausencias significativas. Por un lado Yasmina quién no se había querido venir con nosotros. Por otro lado Ferrer, al que por suerte vimos mas tarde, pero que por razones personales no se había acercado a la Merced. También saludé a muchos conocidos y llamé a Claudia y a Bea para felicitarles el año nuevo. Una vez les colgué Mario apareció a mi lado y tuve que volver a llamarlas para que éste les felicitara el 2010. Esas Navidades había habido un acercamiento bastante importante entre Mario y Claudia. No es que hubiera algo entre ellos, pero para mi que dos personas a las que apreciaba tantísimo se llevaran tan bien me ponía de muy buen humor. Pero la noche pareció avanzar a un ritmo frenético, y antes de que me diera cuenta ya eran las 6 de la mañana. Entonces quedamos Mario, Fátima y yo. Fátima se fue a Mariano Rojas y yo acompañé a Mario hasta la redonda. La noche ya había terminado para nosotros. Nos dijimos adiós mientras salía el sol entre los edificios, y mientras volvía a casa pensé que había sido una gran noche. El año no podía haber empezado mejor. No. El año había empezado tal y como yo había planeado.

Y llegó el Lunes y otra vez para Amherst College. Alberto estaba ya de los nervios. En apenas 4 días se vería la culminación del trabajo que habíamos puesto en los últimos 2 meses. Apenas quedaban 3 ensayos. Estrenábamos el Viernes.

Faltan 10 días

No hay comentarios:

Publicar un comentario