
Las fiestas de Económicas anunciaban el inicio de la Semana Santa y la llegada del buen tiempo. Ese año en particular hizo un sol abrasador que parecía que ya estábamos en Verano, aunque aún quedaban tres meses. Pero lo que realmente me llamó la atención fue la cantidad de gente que allí se agrupaban. Eran mis primeras fiestas pues el año anterior ya no iba a la Universidad por aquellas fechas y no me había enterado de tal evento, y aunque no llevábamos nada ya le gorronearíamos a alguien. Lo cierto es que dispuestos a pasar un buen rato subimos a la explanada Claudia, Román, Inma, Belu, Bea, María, Jesús, yo y Adriana, a quién nos habíamos encontrado por el camino y una vez allí pudimos ser testigos de la magnitud de aquella fiesta. Apenas se podía pasar entre el gentío y las botellas por el suelo pero el buen tiempo y la alegría que se respiraba en el Aire hicieron que la fiesta se convirtiera en inolvidable. Además pudimos reunirnos con el grupo de la tarde, y es que si algo les caracterizaba era el buen ambiente que había entre ellos. Así pues estuvimos toda la tarde dando vueltas, bebiendo y bailando al ritmo del Chiqui Chiqui y ya al caer la noche, siendo de las últimas personas en marcharnos, fuimos testigos de un terreno lleno de bolsas, comida y botellas vacías como si una batalla campal hubiera tenido lugar en aquella fiesta.
Se me hacía muy raro estar en Hampshire y no tener que trabajar. Muchos de mis compañeros aún estaban acabando los Papers del Jan Term, y el mal tiempo no daba lugar a salir fuera. Aún asi era agradable estar en Hampshire sin nada que hacer. Yo por mi parte empecé con el Gimnasio. me había propuesto una serie de objetivos y los tenía que cumplir. No era algo opcional. Conforme pasaban los días la gente iba volviendo poco a poco al College. Eso se notaba sobre todo en el comedor que cada vez se veía mas abarrotado. Hasta que llegó el Miércoles, día en que empezamos las clases. Conforme salí de mi primera clase de la mañana supe que me la iba a quitar pues no estaba dispuesto a amargarme estudiando Economía Asiática. Y así llegó el Lunch lleno de gente como de costumbre y yo reencontrándome con gente fue cuando vi a Yaël. La había visto hacía poco en Londres, pero su expresión en ese momento fue totalmente distinta. Rompió a llorar y tuve que intentar consolarla hasta que finalmente me explicó la razón. Tenía que olvidar a una persona, al igual que yo. Esa fue la última vez que hablaría con ella. Las cosas iban a cambiar. Se habían acabado las tonterías.
Como aún quedaba un rato para la clase nos acercamos al aulario norte y nos sentamos en el cesped. Aunque la semana había sido lluviosa hacía un esplendido día de Junio. Acabábamos de terminar la Performance de Trash y solo nos quedaba la última clase antes del parón de los exámenes por lo que el ambiente estaba muy relajado. Entonces nos dimos cuenta de que los alumnos de Instituto estaban haciendo la Selectividad de Arte en un aula cercana y fuimos a curiosear. Al final acabamos riéndonos de ellos y tuvimos que marcharnos antes de que algún profesor viniera a echarnos la bronca. De vuelta en el parque nos limitamos a tumbarnos y descansar de la intensidad de las últimas semanas. Se podía decir que ya habíamos terminado primero y aunque yo tenía varios frentes abiertos de cara al siguiente curso lo cierto es que la paz de ese momento era imperturbable. Las cosas iban a cambiar muy pronto así que ese fue el último día en el que estuvimos todos juntos. Todos juntos hasta el final.
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